jueves, 5 de abril de 2012

Análisis de mis fortalezas

 
Valoración del uno al tres. Amarillo sabiduría, rojo coraje, humanidad naranja, justicia negro, moderación verde y trascendencia azul

SABIDURÍA Y CONOCIMIENTO
1. Curiosidad:  un tres
2. Amor por el aprendizaje y el conocimiento: un tres
3. Pensamiento crítico: un tres
4. Mentalidad abierta: un dos
5. Inteligencia práctica: un dos
6. Perspectiva: un dos

CORAJE
7. Valentía: un dos
8. Perseverancia: un dos
9. Honestidad y autenticidad: un dos
10. Pasión : un dos

HUMANIDAD
11. Capacidad de amar y de ser amada: un dos
12. Simpatía: un dos
13. Generosidad: un dos
14. Inteligencia emocional: un dos
15. Inteligencia social: un dos

JUSTICIA
16. Trabajo en equipo: un dos
17. Equidad: un dos
18. Liderazgo: un dos 

MODERACIÓN
19. Capacidad de perdonar: un dos
20. Humildad: un dos
21. Prudencia: un dos
22. Autocontrol: un dos
23. Autorregulación: un dos

TRASCENDENCIA
24. Apreciación de la belleza: un tres
25. Gratitud: un tres
26. Esperanza: un dos
27. Optimismo: un dos
28. Sentido del humor: un dos
29. Fe: un dos
30. Espiritualidad: un tres


Texto y dibujos originales de: Mª Asun Contreras

Afirmaciones para no ser victima

Hoy yo elijo llenar mi mundo de alegría

y no permitirle a nadie que me quite la paz...

Hoy yo decido amarte,

no importa las decisiones que tú tomes...

Hoy yo puedo mirar esta relación de forma diferente...

Yo estoy disponible para perdonar...

El malestar que el otro me levanta

es algo mío que yo tengo que curar...

Yo estoy decidida a escuchar con amor

y paciencia a los demás sin ponerme a la defensiva,

y si protegiéndome...

Yo estoy decidida a dejar de controlar a los demás

y a no querer que sean como yo quiero...

Yo estoy decidida a soltar las cadenas del pasado...

Yo quiero confiar en mí misma y en los demás

y no voy a permitir que el miedo enturbie mi Amor...

Yo estoy dispuesta a dejar de culpar a los demás

por mi desdicha, a dejar de tenerme pena

y dejar de sentirme víctima de los demás...



Autor desconocido reescrito por Mª Asun


domingo, 12 de febrero de 2012

Desafíos

Tomar conciencia de las creencias limitadoras suele ser difícil, ya que las creencias tienden a permanecer ocultas en nuestro subconsciente. Yo estoy tratando de superar mis retos personales. Con cada nueva acción que tomo, mis miedos y creencias limitadoras se ven obligados a levantarse de la clandestinidad. Algunas preguntas que sería bueno hacerse:

¿Qué me digo a mi cuando la situación me parece inalcanzable?

¿Qué creo de mi cuando me enfrento a un callejón sin salida?

¿Por qué es mi/mis meta/s inalcanzable/s?

¿Qué habilidades me faltan para lograrlo?

¿Por qué no me merezco lograr mi/s meta/s?

¿Cómo mis creencias me mantienen atascada/segura?

¿Qué beneficio obtengo al mantener esta creencia?

Aunque la superación de un desafío personal es temible e incómoda, en vez de tratarla como un enemigo, vamos a mirarla como un amigo. Es una oportunidad de oro para descubrir completamente las creencias limitadoras y reemplazarlas con nuevas creencias de poder.

Para superar mis creencias limitadoras, examino las creencias que tengo sobre el tema que me ocupe. Cuestionándome su validez y decido si esas creencias son realmente las que quieres mantener para el futuro. Si no es así las sustituyo por otras mejores.

Tengo muchos desafío, unos son diarios, a medio y a largo plazo, algunos me vienen del exterior y otros son internos, también puede parecer poca cosa para vosotras, cada cual tiene los suyos, pero no por eso son menos desafiantes que otros que aparentan ser más importantes.

Algunos desafíos:
Elegir la ropa que me voy a poner mañana.
Que cocino hoy. 
Enfrentarme a una hoja en blanco donde desnudar mi alma.
Estar motivada para hacer frente a la vida.
Sentirme bien con el hecho de envejecer.
Vender lotería.
Hacer los cuadernos y que los lean mis compañeras.
Abrí blogs.
Acoger a una nueva niña.
Dibujar.
Leer en voz alta, habla en publico.
Hacer frente a la impotencia y a los abusos.
No ser una familia, entendiendo esta por padres e hijos.
No tener hijos.
Llegar a ser mujer anciana sin dinero, sin recursos, sin marido, sin salud...
No hacer nada emocionante, tener una vida monótona y aburrida.
Aprender hacer cosas nuevas.
Sentirme segura y confianza de mi misma.
Ser más tolerante, paciente, mejor escuchadora, con mejor autoestima…

Estos son algunos de los que se me han ocurrió de pronto y sin meditar demasiado al respecto, habrá más.

Mis desafíos no están para hundirme. Mis desafíos existen para hacerme avanzar, para sacar lo mejor de mí, para empujarme hacia mi realización como persona madura. Mis desafíos son difíciles e incómodos. Eso es, precisamente, lo que les otorga esencia y valor. La verdadera grandeza proviene de enfrentarme regularmente y con éxito a una gran variedad de desafíos.

Texto original de: Mª Asun Contreras


 

domingo, 29 de enero de 2012

Vacios interiores

Mis vacios interiores los he llenado de muchas maneras por ejemplo con comida, dulces, alcohol, cigarros, o con actividades como ver la televisión, navegar por internet, jugar con el ordenador, salir de compras, hablar por teléfono o mandar correos electrónicos. Esto no significa que siempre que realizo estas actividades tenga un vacio interior.

Existe sola una forma de llenar el vacío interno y es con mí amor, ya que la única causa que origina la sensación de mi vacío interno es la falta de amor hacia mí misma, el auto-abandono y la baja autoestima.

Mi vacío surge cuando pongo más empeño en vivir para afuera (la opión de los demás), cuando no acepto los acontecimientos de la vida, cuando culpabilizo a los demás para no hacerme cargo y responsabilizarme, cuando me abandono.

En la realidad el vacio tiene dos aspectos, el negativo que es la nada, y lo positivo que es todo. La nada se puede llenar, el todo esta lleno. Sin embargo, en la nada se encuentra el germen potencial del todo, porque se necesita llegar a tocar fondo para animarse a volver a empezar.

Lo único que a mí me reconcilia con la vida es ser yo mismas, hacer realidad la persona que quiero ser y apasionarme con mi propio proyecto, comprometiéndome con mi actitud positiva hacia la vida, de absoluta entrega y aceptación, y la disposición necesaria para cumplir mi propio destino.

He desarrollar esta actitud buceando en mi interior.

Esta es una tarea que todos nos debemos a nosotros mismos, que no podemos eludir si no deseamos sentir vacío existencial.

Tenemos que rescatar lo esencial de nosotros mismos, porque es lo que permanece siempre y no cambia y lo que nos permite reconocernos a través del tiempo.

Texto original de: Mª Asun Contreras